La violencia contra la mujer no puede seguir esperando
Los recientes feminicidios de las jóvenes Esmeralda Moronta de los Santos e Indira Carolina Beltré han vuelto a estremecer la conciencia nacional y a poner sobre la mesa una realidad dolorosa que continúa arrebatando vidas, destruyendo familias y dejando heridas profundas en toda la sociedad dominicana.
Cada feminicidio representa un fracaso colectivo. No basta con lamentar las tragedias después de ocurridas; es momento de actuar con mayor firmeza, responsabilidad y compromiso desde todos los sectores de la sociedad.
Las declaraciones ofrecidas por la ministra de la Mujer Gloria Roely Reyes Gómez, reflejan la preocupación y el dolor que embarga a todo un país, cuando expresa que se necesita el apoyo de las familias, de los amigos, de los medios de comunicación y de toda la sociedad para prevenir este flagelo, tiene razón.
La violencia de género no puede enfrentarse únicamente desde una oficina o una institución; requiere la participación activa de todos.
Sin embargo, también es necesario reconocer que para que la prevención sea efectiva se requieren acciones más contundentes y mayores recursos.
Las direcciones provinciales del Ministerio de la Mujer necesitan recibir presupuestos suficientes para desarrollar durante todo el año jornadas educativas, orientaciones comunitarias, charlas preventivas y programas de acompañamiento a mujeres víctimas de violencia. No se puede hablar de prevención si muchas veces estas dependencias trabajan con limitaciones económicas y operativas.
Asimismo, nuestras autoridades deben ser más efectivas y sensibles al momento en que una mujer acuda a poner una denuncia por violencia de género, no podemos seguir permitiendo que muchas víctimas sean ignoradas, minimizadas o enviadas de regreso a sus hogares sin protección real.
Las denuncias deben asumirse con seriedad, rapidez y responsabilidad, antes de que ocurra una tragedia.
Las políticas públicas dirigidas a prevenir la violencia contra la mujer deben fortalecerse y ejecutarse con mayor rigor, las instituciones responsables de enfrentar este problema tienen que ser más activas, más cercanas a las comunidades y más eficientes en la protección de las víctimas.
La prevención no puede quedarse solo en discursos; debe traducirse en acciones permanentes.
Es importante que la población conozca las herramientas de ayuda disponibles, como la línea 212 y el sistema 911, para que las mujeres puedan acceder a protección inmediata, en ese sentido, los medios de comunicación también tenemos un papel fundamental en orientar, educar y promover la denuncia responsable.
Hoy más que nunca debemos entender que el silencio, la indiferencia y la falta de acompañamiento también contribuyen a que la violencia continúe cobrando vidas y como sociedad debemos actuar antes de que sea demasiado tarde.
Finalmente, desde San Juan, como ciudadano preocupado por este creciente flagelo que golpea a nuestras mujeres y nuestras familias, expresamos a la ministra de la Mujer nuestra disposición de colaborar y trabajar junto a las autoridades y los diferentes sectores sociales en las acciones de prevención, orientación y concienciación.
La lucha contra la violencia de género debe unirnos a todos, porque cada mujer salvada será una victoria para la sociedad dominicana.

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